La mente absorbente, María Montessori

LA MENTE ABSORBENTE – MARÍA MONTESSORI

¿Cuál es la razón por la que un recién nacido no comienza a evolucionar desde la Prehistoria hasta el día de hoy? Y, ¿cómo un bebé puede aprender algo tan complejo como el lenguaje sin apenas poder sostenerse en pie?

María Montessori descubre que los niños de entre 0 y 6 años poseen una mente especial; es transitoria y universal. De los 0 a los 3 años es inconsciente, aprendemos cosas como caminar y no lo recordamos; y hasta los 6 pasa a ser consciente, como por ejemplo cuando aprendemos a leer. Esta mente especial es denominada mente absorbente(capacidad que poseen los niños de esta primera etapa para adquirir todo aquello que los períodos sensibles le marcan). Es necesario aprovecharnos de esta capacidad, y dejar que el niño experimente; como hacen a través de los sentidos al chupar, tocar y oler. Al basarse esta etapa en la experimentación, se crea un sustento fundamental para que a partir de los 6 años el niño pueda tener imágenes mentales sobre los objetos y conceptos que le rodean

María Montessori hace una similitud con una fotografía y un dibujo. La fotografía es el aprendizaje por parte de los niños en esta etapa de mente absorbente; y el dibujo es cuando es un adulto quien aprende, por ejemplo, un nuevo idioma. Lo que trata transmitir es que nunca va a poder obtener la misma perfección. Durante el proceso de revelado, en el que la fotografía se asienta, debemos mantenerla en la oscuridad y no exponerla demasiado pronto a la luz. Así sucede con el niño ya que, si aún no ha asentado su aprendizaje por completo y trata de mostrarse, seguramente no se obtenga un buen resultado de esta experiencia (Montessori, 1949).

El niño hace que aquello que observa forme parte de él. El niño encarna lo que hay en el ambiente; y de aquí viene la importancia de la preparación del mismo. Aquello que un niño encarne durante estos años va a formar al hombre que será de mayor. A su vez esta mente tiene como ayuda los períodos sensitivos, que hacen que el niño se interese por ciertas cosas. La mente absorbente no juzga, y no tiene límites. Es así que aquello que el niño adquiera no va a ser razonado; por esto debemos ser unos buenos modelos. Un ejemplo que demuestra este hecho es cuando un niño es maltratado por sus padres y, al no tener ningún tipo de criterio, lo considera como normal y lo acepta y asume así.

El niño no razona porque aún no ha vivido experiencias, y por tanto no tiene un modelo o estructura mental con la que comparar aquello que le rodea. De igual manera sucede con la imaginación: el niño que no es suficientemente mayor, no ha podido crear imágenes mentales tras haber experimentado con los objetos.

Por último, es importante tener en cuenta que el error es parte del proceso y tiene cabida. Debemos hacer que el niño desarrolle su personalidad y la nuestra mengüe: preparamos el ambiente y actividades, y nos retiramos.

Si la naturaleza ha indicado de modo tan claro que este es el periodo del máximo esfuerzo, debemos ayudar a que se realice. Se trata de una afirmación genérica, pero los que observan al niño proporcionan detalles más exactos (Montessori, 1949).

Montessori, M. (1949). La Mente Absorbente del Niño.

Clara Boned Fustel


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